En un BMS inalámbrico (wBMS), cada módulo de batería está conectado a un controlador de gestión de batería (BMC) a través de un controlador de monitorización de celdas (CMC). El enlace se establece a través de un robusto transceptor de radio de banda ISM de 2,4 GHz o bien a través de un canal de comunicación de banda ultraancha (UWB), de modo que no se requiere un mazo de cables.
Esta arquitectura inalámbrica implica varias ventajas:
- Ahorro de peso y espacio: al eliminar los cables se reducen tanto el peso del vehículo como el volumen que ocupa.
- Integración simplificada: el montaje, mantenimiento o cambio de los módulos se realiza sin necesidad desconectar o reconducir el cableado.
- Mayor fiabilidad: el sistema es menos vulnerable a desgaste de cables y fallos de conectores por vibraciones, que suponen un aspecto crítico en entornos de automoción sujetos a movimientos bruscos.
El wBMS proporciona claras ventajas en cuestión de eficiencia del espacio, montaje y mantenimiento, pero por otro lado implica nuevos desafíos de cara a la verificación: